Los inicios del Club de Mujeres Inquietas
Esta página no es para convencerte de entrar en el Club.
Es para explicar por qué existe y desde dónde se ha creado.
El punto de partida
He formado parte de muchas comunidades, grupos y espacios relacionados con emprendimiento y negocio.
He participado, me he implicado, he aprendido y también he aportado.
Y aún así, nunca he terminado de encajar.
No porque no me interesara el negocio ni porque no quisiera crecer.
sino porque la forma en la que se daban muchas conversaciones me resultaba agotadora, superficial o directamente incompatible con cómo pienso y trabajo.
Con el tiempo entendí algo importante: no era falta de oferta.
Era la falta de espacios pensados para otra manera de estar.
Lo que no encontraba en otros espacios
En muchas comunidades de emprendimiento echaba en falta:
- conversaciones profundas sin prisa
- respeto por distintos ritmos cognitivos y vitales
- menos épica y más criterio
- menos postureo y más proceso
- espacios donde hablar de negocio sin tener que «enmascarar» constantemente
No necesitaba más información.
Necesitaba mejores conversaciones.
Cómo miro el mundo (y los negocios)
Soy Leticia, consultora estratégica de negocios, mentora y docente.
Y soy autista.
No lo digo como una etiqueta ni como una explicación universal, sino como una clave para entender mi forma de pensar, trabajar y relacionarme.
Procesar mucha información a la vez,
necesitar profundidad en las conversaciones,
cuestionar lo que se da por hecho,
sentirme incómoda en dinámicas de ruido, prisa o exceso de estímulo…
Todo eso siempre ha estado ahí,
mucho antes de ponerle nombre.
Ser autista no es lo que me define, pero sí explica por qué muchos espacios no estaban hechos para mí y por qué yo tampoco funcionaba en ellos.

Por qué no encajaba (y no era un problema personal)
En muchos espacios de emprendimiento me encontraba con lo mismo:
- conversaciones rápidas y poco profundas
- mucha exposición y poca escucha
- dinámicas pensadas para quien disfruta del ruido
- mensajes simplificados sobre decisiones complejas
No necesitaba más motivación.
Ni más fórmulas.
Ni más presión
Necesitaba espacios donde pensar con calma, hablar de negocios con criterio y no tener que forzar una forma de estar que no es la mía.
La decisión de crear algo distinto
Hubo un punto en el que dejé de preguntarme por qué no encontraba «mi sitio».
La pregunta pasó a ser otra:
¿y si este espacio no existe todavía?
El Club de Mujeres Inquietas nace justo ahí.
No como una comunidad masiva.
No como un producto.
No como una propuesta para todo el mundo.
Sino como un espacio pensado desde otra lógica:
menos ruido, más criterio,
menos enmascaramiento, más proceso,
menos encaje forzado, más verdad.
A quién va dirigido este Club
Este club está pensado para mujeres con negocio – o con intención real de construirlo- que sientes que su forma de pensar y de estar no encaja del todo en los formatos habituales.
No hace falta ser autista.
No hace falta tener ninguna etiqueta.
Sí hace falta:
- reconocer que no todas funcionamos igual
- querer entender cómo eres mientras emprendes
- y estar dispuesta a participar en un espacio compartido con cuidado y responsabilidad
El punto de unión no es un diagnóstico.
Es la forma de mirar y de habitar el negocio.
CMI no nace de una estrategia de crecimiento.
Nace de una experiencia vivida y de una necesidad real.
Si al leer esto entiendes mejor por qué existe este Club,
quizá tenga sentido que lo conozcas desde dentro.